El glaucoma es considerado una de las principales causas de ceguera entre los animales domésticos. En el curso de su patogénesis ocurre aumento de la presión intraocular y muerte de las células retinianas, cuyo inicio puede ser precoz. Las primeras señales clínicas incluyen dolor, dilatación pupilar e hiperemia conjuntival; el dolor es caracterizado por blefarospasmo, epÍfora, sensibilidad periocular, protrusión del tercer párpado, entre otros.
El glaucoma canino puede ser clasificado como congénito, primario o secundario. El primario, es considerado una condición hereditaria en algunas razas (Tabla 1), de presentación bilateral; sin embargo, puede estar presente de forma unilateral. El glaucoma primario puede resultar del metabolismo bioquímico anormal de las células trabeculares del sistema de flujo de salida o de los efectos físicos del bloqueo pupilar, así como por cambios en el ángulo iridocorneal.
De acuerdo a la configuración anatómica del ángulo iridocorneal, el glaucoma primario se subdivide frecuentemente en glaucoma de ángulo abierto, estrecho o cerrado, siendo esta última, la presentación más común de glaucoma primario en perros el cual ocurre debido a alguna forma de desarrollo anormal del ángulo de drenaje (goniodisgénesis). Es a menudo visto en Basset Hounds, razas del Círculo Ártico, Cocker Spaniel y otras razas caninas con displasia del ligamento pectiniano.
El angulo irideocorneal puede ser evaluado a través de gonioscopía, importante para el diagnóstico de ángulos estrechos u obstrucción por precipitados.
.jpg)
Msc. MV. Pamela Juárez Dongo
CMVP 7239