Durante muchos años la principal herramienta diagnóstica en oftalmología veterinaria fue la oftalmoscopia. Tanto directa como indirecta, su uso era rutina en el examen con el fin de detectar patologías. A través de los medios transparentes del ojo, llegamos a cámara anterior, posterior, cámara vítrea, fondo.
En medicina veterinaria, nuestros pacientes pocas veces presentan síntomas a no ser que la patología esté desencadenando estadíos fínales. Es en este momento cuando nos encontramos opacidades: edema corneal, endotelitis, turbiedad de humor acuoso por uveítis, cataratas, etc que impiden visualizar los componentes del ojo. La oftalmoscopia pasa a un segundo plano, recurriendo al ultrasonido.
En la actualidad se considera la modalidad de imagen como elección en el diagnóstico y control de las enfermedades oculares.

